Nutrientes


Información nutricional de la chirimoya (por 100 g.)

Su componente mayoritario es el agua. Destaca su aporte de hidratos de carbono, entre los que predominan la glucosa y fructosa.

Es pobre en grasas y proteínas, pero dado su alto contenido de azúcares, su valor calórico es bastante elevado.

  • Calorías 80.
  • Hidratos de carbono 22 g.
  • Fibra 2 g.
  • Magnesio 19 mg.
  • Vitamina C 18 mg.
  • Ácido fólico 15 mcg.
  • Potasio 265 mg.

Otros beneficios

  • Por ser fuente de vitamina A y C tiene un efecto antioxidante.
  • La chirimoya es recomendable para dietas de adelgazamiento, por su aporte de fibra que sacia y regula la glucosa.
  • Posee una acción tónica impidiendo el decaimiento y la fatiga, evitando así la depresión.
  • Al ser fuente alta de potasio deben tener cuidado las personas con insuficiencia renal, pero por otro lado, será beneficiosa para los que tomen diuréticos.
  • Respecto a otros nutrientes, es buena fuente de potasio y vitamina C.
    El potasio es un mineral necesario para la transmisión y generación del impulso nervioso y para la actividad muscular normal, interviene en el equilibrio de agua dentro y fuera de la célula.
    La vitamina C interviene en la formación de colágeno, huesos y dientes, glóbulos rojos y favorece la absorción del hierro de los alimentos y la resistencia a las infecciones. Además cumple una función antioxidante.
    Su aporte de fibra mejora el tránsito intestinal y beneficia a múltiples alteraciones y enfermedades.

¿Sabías que …?

Algunos productos extraídos de las semillas de la chirimoya han sido aplicados con éxito en investigaciones para el tratamiento de piojos, disentería, dolores de cabeza, gota y cálculos.

Cómo elegirla y conservarla

La chirimoya alcanza todo su aroma y gratísimo sabor en los meses de otoño. Gracias al calor del verano, aumenta la concentración de los azúcares y esencias en el fruto.

Desde que se cosecha el fruto, hasta que alcanza su punto óptimo de maduración, suelen pasar entre cinco y seis días.

No conviene guardar las chirimoyas en el frigorífico, pues así se detiene su proceso de maduración y pierden sabor. Lo ideal es hacerlas madurar en un lugar protegido de la luz para evitar que su piel se ennegrezca.