Seta Shiitake, fuente de salud

A La Cocina

Las setas shiitake son una de mis setas favoritas en cocina, y las he redescubierto en nuestros cursos de cocina japonesa, que estamos realizando estos días. Aunque son de origen silvestre, ya hace mucho tiempo que se llevan cultivando en Oriente, donde son un ingrediente básico de muchos de los mejores platos de la cocina asiatica.

Se producen normalmente en Japón y China, donde además se considera como un elixir de vida desde hace más de 2000 años, siendo cultivada en la madera recién cortada de árboles frondosos. Aparte de sus indudables cualidades culinarias, base de numerosas recetas de sopas y woks, las propiedades medicinales de las setas shiitake se deben a un componente llamado lentinano, un polisacárido que regenera y refuerza las defensas del organismo de forma sorprendente, sobre todo contra virus y células cancerígenas.

Estas virtudes para la salud han hecho que se pongan de moda también en occidente, y de hecho su cultivo en Europa se ha incrementado mucho en los últimos años. Son unas setas de intenso sabor, algo anisado y ahumado, de una textura consistente, sobre todo cuando se usan secas y rehidratadas. Su consumo puede ser fresco, congelado o, lo más usual, secas. Al secarlas se prolonga mucho su duración, en lugar fresco y seco, potenciando además su aroma. A la hora de usarlas, es suficiente con hidratarlas unos minutos en agua caliente.

Esta seta de cultivo procedente de Japón y China se considera como un elixir de vida desde hace más de 2000 años, siendo cultivada en la madera recién cortada de árboles frondosos. Aparte de sus indudables cualidades culinarias, base de numerosas recetas de sopas y woks, las propiedades medicinales de las setas shiitake se deben a un componente llamado lentinano, un polisacárido que regenera y refuerza las defensas del organismo de forma sorprendente, sobre todo contra virus y células cancerígenas.

Por tanto, el que su cultivo en Europa esté aumentando considerablemente no se debe únicamente a su delicioso sabor, algo anisado y ahumado, ni a su consistente carne. Su consumo puede ser fresco, congelado o, lo más usual, secas. Al secarlas se prolonga mucho su duración, en lugar fresco y seco, potenciando además su aroma.

El shiitake (Lentinus edodes) es la seta más consumida en el mundo y, al alimentarse de materia orgánica muerta, se le debe proporcionar un sustrato natural para su cultivo biológico. El lentinano que contiene ha hecho que desde la Dinastía Ming en China se haya consumido para preservar la salud, mejorar la circulación, curar resfriados y disminuir el colesterol en sangre.

 

 

Actualmente, las shiitake (Lentinus edodes) son las setas más consumidas en el mundo y, al alimentarse de materia orgánica muerta, se le debe proporcionar un sustrato natural para su cultivo biológico. Sus virtudes medicinales son conocidas hace milenios, y ya desde la Dinastía Ming en China se han consumido para preservar la salud, mejorar la circulación, curar resfriados y disminuir el colesterol en sangre. Además se ha demostrado su capacidad para mejorar las defensas del organismo, activando el sistema inmunológico.

Estudios recientes, como el publicado en la prestigiosa revista Nature, realizado por Chihara y colaboradores, han demostrado las propiedades antitumorales mediante ensayos realizados con inyecciones intraperitoneales de extractos de shiitake conteniendo Lentinano en ratones, reduciendo el crecimiento de tumores “in vivo” en un alto porcentaje, cercano al 100%.

Parece que los mecanismos por los que actúa se relacionan con una mejora del sistema inmunológico del individuo, que tiene una especial importancia a la hora de evitar las metástasis tumorales. Este mismo mecanismo hace que sea eficaz frente a infecciones virales de diferentes tipos, incluido el VIH. Hay estudios en los que se ha administrado conjuntamente con el AZT, con resultados esperanzadores.

Por último, este “elixir de vida” ha demostrado reducir los niveles de colesterol y la tensión sanguínea, gracias sobre todo a una sustancia llamada eritadina. Una auténtica joya para nuestra salud, pero también para el paladar.