Amanita Abrupta


Amanita abrupta es una especie de hongo de la familia Amanitaceae. Así bautizada debido a la forma característica de su basidiocarpo, esta Amanita blanca presenta un estipe delgado, un píleo cubierto con verrugas blancas cónicas y una base grande, abultada y abrupta. Esta especie crece en bosques mixtos en el este de América del Norte y en el este de Asia, donde se piensa que establece una relación micorrizal con diversos tipos de árboles, tanto coníferas como caducifolios.

El cuerpo fructificante de A. abrupta es venenoso y su ingestión daña el hígado. Se piensa que su toxicidad se debe a un aminoácido raro. Aunque no es considerado tan tóxico como las especies del mismo género Amanita phalloides y Amanita virosa, A. abrupta fue el responsable de la muerte de dos mujeres japonesas en 1978. Los síntomas de envenenamiento incluyen la aparición repentina y violenta de vómitos, diarrea y deshidratación después de unas 10-20 horas tras la ingestión

En Amanita abrupta, como ocurre en la mayoría de los hongos, la mayor parte del organismo reside bajo tierra (no es visible), en una agregación de células fúngicas denominadas hifas. Si las condiciones ambientales son las apropiadas, se desarrolla el basidiocarpo, la estructura visible del hongo. El sombrero tiene un diámetro de 4 a 10 cm y una forma convexa cuando es joven, pero a medida que va madurando, dicha forma se va aplanando. La porción central del sombrero se va hundiendo en los especímenes más maduros. La superficie del sombrero se encuentra cubierta de unas verrugas pequeñas piramidales o angulares (1-2 cm de alto por 1-2 cm de ancho en la base). Las verrugas son más pequeñas y numerosas cerca de los bordes del sombrero, pudiendo llegar a quedar pequeños fragmentos de tejido colgando desde dichos bordes del sombrero. La superficie del sombrero, las verrugas y la carne del hongo son todos blancos. Las verrugas pueden desprenderse fácilmente del sombrero, de modo que, en los especímenes maduros, suelen haber desaparecido total o parcialmente. Las láminas se disponen moderadamente juntas, alcanzando el estipe, pero no anclándose directamente en él.

El estipe mide entre 6,5 y 12,5 cm de alto y entre 0,5 y 1,5 cm de diámetro. Es blanco, liso, sólido (es decir, no es hueco en el interior) y tiene una base bulbosa con la forma de una esfera aplanada, la cual puede llegar a sufrir hendiduras longitudinales en los lados del bulbo. La base suele encontrarse anclada a un copioso micelio blanco (una reminiscencia visual de que la mayor parte del organismo se encuentra bajo tierra). El anillo es membranoso y persistente, ya que no se desgasta ni desaparece con el paso del tiempo. El anillo puede estar anclado al estipe con fibras blancas. El hongo no posee un olor distintivo.

Especies similares

El cuerpo fructificante de Amanita kotohiraensis, una especie endémica de Japón, tiene una semejanza superficial con A. abrupta, pero A. kotohiraensis difiere en que posee una especie de mechones de "pelo" algodonoso, como resto de lo que fue la volva, en la superficie del sombrero, y en que las láminas son de color amarillo pálido. El cuerpo fructificante de Amanita polypyramis también tiene un notable parecido con A. abrupta; sin embargo, este hongo tiende a poseer sombreros más grandes (de hasta 21 cm de diámetro), un anillo muy frágil que desaparece muy pronto, y esporas más grandes que suelen medir en torno a 9-14 por 5-10 µm. El tamaño de las esporas, así como la posibilidad de ser o no amiloides, son características fiables que pueden ayudar a distinguir especímenes de A. abrupta con bulbos menos prominentes de otras especies semejantes.

Los micólogos Tsuguo Hongo y Rokuya Imazeki sugirieron en la década de 1980 que el hongo japonés A. sphaerobulbosa era sinónimo de la especie norteamericana A. abrupta. Sin embargo, un estudio llevado a cabo en 1999 de diversos especímenes de Amanita en un herbario japonés concluyó que, si bien ambas especies eran muy semejantes, debían permanecer como especies distintas debido a las diferencias halladas en la forma de las esporas y en las microestructuras de los restos de la volva. Otra especie similar, Amanita magniverrucata, se diferencia de A. abrupta por una serie de características: el velo universal está claramente separado del cuerpo del sombrero; las verrugas que quedan como resto de la volva desaparecen más rápidamente porque la superficie de la cutícula del sombrero es gelatinosa; el velo parcial es más persistente; las esporas son más pequeñas y aproximadamente esféricas; en la cara inferior del velo parcial, el estipe tiene unas fibrillas ascendentes en su superficie que se asemejan a una cortina; A. magniverrucata tiene una distribución limitada al este de Estados Unidos.

 Toxicidad

La ingestión del cuerpo fructificante de Amanita abrupta es muy tóxica para el hígado. Experimentos de laboratorio han demostrado que ratones que ingieren extractos de A. abrupta desarrollan síntomas semejantes a los de una infección por cólera. La ingestión de una dosis letal mínima de extracto del hongo (equivalente a 4,5 gramos de cuerpo fructificante por kilogramo de peso del ratón) causa postración en el ratón, unas 6 horas después de la ingestión; a continuación, el ratón sufre diarrea y finalmente muere entre 24 y 48 h tras la administración del extracto. En Nagano (Japón), en 1978, dos mujeres fallecieron por un envenenamiento por hongos, del cual se sospecha que fue causado por A. abrupta. Los síntomas se caracterizaron por la repentina aparición de vómitos, diarrea y deshidratación, después de unas 10-20 h tras la ingestión. Aunque no es tan tóxico como A. virosa o A. phalloides, A. abrupta causa una serie de daños en el hígado semejantes a los que producen estas especies. Dichos efectos incluyen un descenso de los niveles de azúcar en sangre, agotamiento de las reservas de hidratos de carbono (glucógeno hepático), y un aumento de los niveles de transaminasas, que son enzimas que destruyen proteínas del músculo.

Compuestos bioactivos

Se han aislado una serie de novedosos aminoácidos no proteicos a partir de especímenes de Amanita abrupta, entre los que cabe destacar el ácido (2S,4Z)-2-amino-5-cloro-6-hidroxi-4-hexenoico; el ácido D,L-2-amino-4-pentinoico (0,257% v/v) y el ácido L-2-amino-4,5-hexadienoico (0,911% v/v). Este último compuesto parece ser el principal responsable de los efectos tóxicos del hongo. Los dos últimos compuestos también han sido encontrados en en A. solitaria y en A. pseudoporphyria.El ácido D,L-2-amino-4-pentinoico (también conocido como propargilglicina) inhibe enzimas implicadas en el metabolismo de ciertos aminoácidos como metionina y cistationina en el hígado. Este compuesto también ha demostrado ser capaz de inhibir ligeramente la ruta metabólica de la glucogenolisis en hepatocitos de rata.