Amanita Ocreata


Amanita ocreata (también conocida en inglés como death angel, literalmente «ángel de la muerte», o destroying angel, «ángel destructor») es una especie de hongo basidiomiceto venenoso, perteneciente al género Amanita. A. ocreata se asocia con raíces de robles en lo que se denominan micorrizas, y se distribuye por todo el oeste de Estados Unidos. Los cuerpos fructíferos (más comúnmente conocidos como «setas») aparecen generalmente en primavera. El sombrerillo puede ser blanco u ocre y suele desarrollar una región central parduzca, mientras que el pie, el anillo, las láminas y la volva son blancos.

Amanita ocreata se asemeja a varias especies comestibles consumidas frecuentemente por humanos, lo que aumenta el riesgo de envenenamientos accidentales. Los cuerpos fructíferos maduros pueden ser confundidos con las especie comestibles A. velosa, A. lanei o Volvariella speciosa, mientras que los especímenes inmaduros podrían ser difíciles de distinguir de las setas de Agaricus o de los pedos de lobo. Es similar en toxicidad a la especie A. phalloides y a los denominados ángeles destructores de Europa (A. virosa) y de Norteamérica (A. bisporiga), convirtiéndose así en un hongo potencialmente mortal, responsable de algunos envenenamientos en California. El principal responsable de la toxicidad es la α-amanitina, que daña el hígado y los riñones, a menudo de forma irreversible y fatal, ya que no existe antídoto conocido. Los primeros síntomas son a nivel gastrointestinal e incluyen cólicos abdominales, diarre y vómitos. Estos síntomas desaparecen temporalmente después de 2-3 días, aunque el daño de los órganos internos puede persistir más tiempo. Entre 6 y 16 días después de la ingestión reaparecen los síntomas junto con ictericia, delirios, convulsiones y finalmente coma, el cual puede preceder a la muerte por fallo hepático.

Taxonomía y etimología

Amanita ocreata fue descrito por el micólogo americano Charles Horton Peck en 1909, a partir del material recolectado por Charles Fuller Baker en Claremont, California.El nombre específico es derivado del latín ocrěātus, que significa 'vistiendo grebas', y éste a su vez de ocrea, que significa 'greba', refiriéndose a la volva, que se encuentra suelta. Amanita bivolvata es un sinónimo de esta especie. A. ocreata pertenece a la misma sección y al mismo género que algunos otros hongos venenosos entre los que se encuentran A. phalloides y varias de las especies conocidas con el nombre común de destroying angel (en inglés, "ángel destructor"): A. bisporiga del Este de Norteamérica, y A. virosa de Europa. También es conocida con el nombre común death angel (en inglés, "ángel de la muerte").

 Descripción

A. ocreata es generalmente más robusto que otros de los hongos llamados "ángeles destructores". Primeramente, surge como un objeto ovalado blanco cubierto con un velo universal. Cuando crece, el velo se rompe surgiendo el cuerpo fructífero, aunque podrían quedar restos del velo adheridos a los bordes del sombrero. El píleo es inicialmente semiesférico, para irse haciendo cada vez más convexo y aplanado, a veces irregularmente. Esto puede generar ondulaciones en el sombrero, el cual puede alcanzar hasta 12 cm de diámetro. El color varía desde el blanco al ocre, pasando por el blanco-amarillento, a veces con una región central parduzca. En ciertas ocasiones, los cuerpos fructíferos pueden mostrar tonos rosáceos. El resto del hongo bajo el sombrero es de color blanco. El estipe es de unos 8-20 cm de alto y 1,5-2 cm de ancho en el ápice, y lleva unida una delgada membrana blanca denominada anillo. La volva es delgada, lisa y con forma de saco, aunque puede ser bastante grande y contener casi la mitad del estipe. Las esporas son blancas, con forma entre subglobosa, ovoide y elipsoide, y de unas dimensiones 9-14 x 7-10 μm vistas al microscopio. No presentan un olor típico, aunque algunos cuerpos fructíferos pueden presentar un ligero olor descrito como lejía o cloro, un pez muerto o yodo. Al igual que sucede con otros "ángeles destructores", la carne del hongo se tiñe de amarillo cuando es tratada con hidróxido de potasio (KOH).

Este hongo presenta un parecido notable con otros hongos comestibles como Agaricus arvensis y A. campestris, y con los pedos de lobo (Lycoperdon spp.), antes de que el sombrero se haya abierto y las láminas sean visibles, por lo que, si se recolectan hongos inmaduros, se corre el riesgo de confundir estas especies. También se parece a otro hongo comestible y muy preciado, Amanita velosa, que puede ser distinguido de A. ocreata por su ausencia de anillo, su sombrero estriado en los bordes y la presencia de los restos de un grueso velo universal. El hongo comestible Amanita lanei tampoco posee anillo y es más probable que presente restos del velo sobre su sombrero, que es generalmente oscuro. Volvariella speciosa tiene esporas rosas pero no posee anillo ni volva.

 

Toxicidad

 
Hongo emergiendo a través del velo universal

Amanita ocreata presenta una gran toxicidad, siendo responsable de cierto número de envenenamientos por hongos en el noroeste americano, especialmente durante la primavera. Su toxicidad se debe a su alto contenido en amatoxinas y falotoxinas, una característica compartida con otra especie del género, A. phalloides, y con las demás especies conocidas como "ángeles destructores". Debido a esto, tan solo la mitad del sombrero de un espécimen podría matar a un hombre.Existe alguna evidencia de que podría ser el hongo más tóxico de los Phalloideae de Norteamérica, como es el hecho de que los consumidores accidentales presentan la más elevada tasa de órganos dañados y un 40% de fallecimientos. Los perros también parecen ser consumidores de este hongo en California con fatales resultados.

Las amatoxinas se componen de al menos ocho compuestos con una estructura similar consistente en ocho anillos de aminoácidos. De todos ellos, la α-amanitina es la más frecuente en A. ocreata y, junto con la β-amanitina, los principales responsables de los efectos tóxicos del hongo. El principal mecanismo de toxicidad consiste en la inhibición de la ARN polimerasa II, una enzima crucial en la síntesis del ARN mensajero (ARNm), de microARN y de ARN pequeño nuclear (ARNsn). Sin ARNm, la síntesis de proteínas y, consecuentemente, el metabolismo celular se frenan y la célula muere. El hígado es el principal órgano afectado, ya que es el primero en recibir las toxinas después de ser absorbidas en el tracto gastrointestinal, pero también se ven afectados otros órganos, especialmente los riñones, susceptibles a las toxinas.

Las falotoxinas se componen de al menos siete compuestos que tienen siete anillos peptídicos similares. Aunque son altamente tóxicas para las células del hígado, las falotoxinas parecen poseer una pequeña ventaja frente a las toxinas de otros "ángeles destructores", ya que no se absorben a través del intestino. Además, una falotoxina, la faloidina, también ha sido encontrada en el hongo Amanita rubescens.